1001 películas que hay que ver antes de morir

La fragilidad del ser según Kubrick

23 Octubre 2009 · No hay comentarios

Este mes tocaba repasar la filmografía de Stanley Kubrick. Y, aunque las películas que más me han gustado han sido ‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’ (1964) y ‘La naranja mecánica’ (1971), debo confesar que todas me han parecido excelentes. En cada una de ellas se percibe el perfeccionismo inherente en el director de cine neoyorquino, cada escena denota mucho trabajo y detallismo.
‘1001 películas que hay que ver antes de morir’ realiza un repaso exhaustivo a gran parte de la filmografía del cineasta, destacando ‘Espartaco’ (1960), ‘Lolita’ (1962), ‘¿Teléfono rojo?…’ (1962), ‘2001: Una odisea del espacio’ (1968) y ‘La naranja mecánica’ (1971).
Quizá lo más sorprendente de la filmografía de Kubrick sea la presencia constante de la violencia y de bandas sonoras de una originalidad pasmosa, además de una crítica latente a los gobernantes y una reflexión sobre la fragilidad de los individuos cuando no se comportan como la sociedad les dicta. El ejemplo más claro que incluye todos estos elementos es ‘La naranja mecánica’ (1971). La periodista norteamericana Angela Errigo explica en ‘1001 películas…’ que “la historia de los incurables patanes que alivian su aburrimiento entregándose a la violencia gratuita es escalofriantemente actual, como lo es el tema capital de la película: la fragilidad de la individualidad y de los derechos de la persona cuando no se conforma con los deseos del Estado”.
‘La naranja mecánica’ relata las andadas del delincuente Alex de Large (Malcolm McDowell), que encuentra placer en la pornografía, en la sinfonía número 9 de Beethoven y en liderar a su banda de maleantes. Entre sus crímenes, destaca la violación de una mujer ante su marido, al compás de su tatareo de ‘Singing in the rain’; y el asesinato de una mujer amante de los gatos con una escultura fálica. Tras cometer estos delitos es encarcelado y, poco más adelante, sometido a una “rehabilitación” que consiste en el visionado constante de imágenes plagadas de violencia que lo acaban convirtiendo en un ser despojado de toda humanidad. Rechazado por sus padres, acaba por dar con la casa en la que realizó la violación. El marido de la víctima lo acoge desconociendo de quién se trata, pero, al escuchar cómo canta ‘Singing in the rain’ en la bañera, descubre quién es y decide vengarse. Pone a todo volumen la sinfonía número 9 de Beethoven para hacer sufrir al joven, puesto que tras la terapia de rehabilitación empezó a asociar esa pieza con el sufrimiento vinculado a la violencia. Entonces Alex trata de suicidarse, incapaz de soportar una nota más de la música de Beethoven.
Brillante en el estilo, con grandes dosis de sentido del humor y una banda sonora espectacular, ‘La naranja mecánica’ es una película fundamental, precedente además de buena parte de los cineastas actuales.
‘La naranja mecánica’

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Belle de jour, una flor de día

9 Octubre 2009 · 1 comentario

Belle de jourDesde que en junio viera la película ‘Je veux voir’ (2008), un documental protagonizado por Catherine Deneuve sobre los estragos causados por la invasión israelí del Líbano en 2006, el film ‘Belle de jour’ (1967) se había convertido en una tarea pendiente fundamental. ¿El motivo? La referencia que se hace en el documental, en boca del actor Rabih Mroue, a un precioso diálogo de la película de Luis Buñuel. En ‘Je veux voir’, Mroue recita unas palabras que ha memorizado de la protagonista de ‘Belle de jour’, Séverine Serizy, interpretada por una Catherine Deneuve memorable.
Tras ver el film, puedo asegurar que no resulta para nada extraño que alguien memorice algunos de sus pasajes. Aunque lo que permanece en el imaginario del espectador sean más bien los sutiles detalles que adornan una trama aparentemente banal. El libro ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’ realiza una loable crítica del film: “Belle de jour es una película fetichista sublime. Buñuel no se interesa por la desnudez de Catherine Deneuve, sino por las ropas y velos que la cubren, y por su superficie femenina extraordinariamente pulida y lustrosa”.
Los sucesos de la trama explican hasta qué punto es importante la desnudez de Deneuve. La actriz francesa interpreta a Séverine Serizy, una esposa burguesa que es frígida (o incluso virginal) con su marido, Jean Sorel. Séverine asume una doble vida, las tardes de los fines de semana, como prostituta en un burdel de lujo. Así se siente segura, por lo visto, para explotar sus fantasías sexuales masoquistas. Sin embargo, la pulcritud de su sistema se viene abajo cuando un gángster desastrado (Pierre Clémenti) conquista su corazón e irrumpe bruscamente en su respetable vida.
Como apunta ‘1001 películas…’, “resumida así, ‘Belle de jour’ puede parecer una fantasía masculina ridícula y esquemática. En realidad, se trata de uno de los filmes más misteriosos, poéticos, complejos y seductores e la historia del cine”. Es una película de la que difícilmente el espectador se puede desconectar durante su transcurso, con esa especie de magnetismo que recuerda a films como ‘À bout de souffle’ (‘Al final de la escapada’, Jean-Luc Godard, 1959) o ‘La dolce vita’ (Federico Fellini, 1960).
Trailer de ‘Belle de jour’

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Los bastardos de Tarantino

25 Septiembre 2009 · No hay comentarios

Los genios se pueden permitir el lujo de reescribir la Historia. “Uno de mis puntos fuertes como escritor consiste en que nunca prohíbo a mis personajes ir donde les apetece. Ellos mandan, yo les sigo. No importa que yo tenga una trama, ellos pueden desviarse, demostrarme que es chunga […]. Mis personajes ignoran que pertenecen a la Historia, y en mis películas nunca han formado parte de una historia preescrita, entonces, ¿por qué eso debía cambiar de repente? No ocurrió en la realidad porque mis personajes ‘no han existido’. Pero en cuanto los sumerjo en la Historia, ésta queda modificada. La lección de la ciencia ficción consiste en que si remontas el tiempo y cambias un detalle, todo se altera”. La revista ‘Cahiers du cinéma’ recogió estas interesantes declaraciones de Quentin Tarantino durante el Festival de Cannes.
La acción de ‘Malditos bastardos’ (‘Inglourious Basterds’) transcurre durante la ocupación nazi de Francia. La judía Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent), tras presenciar la matanza de su familia por parte del oficial nazi Hans Landa (Cristoph Waltz), logra huir a París, donde regentará un cine bajo otra identidad. Paralelamente, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) coordina un grupo de soldados judíos para vengarse: son ‘los Bastardos’, temidos cada uno de ellos por su forma de aniquilar a todo aquel que lleve un uniforme nazi. Estos se unirán a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), un agente secreto que trabaja para los aliados con el objeto de eliminar a los altos cargos del Tercer Reich. También Shosanna Dreyfus tratará de vengar a su familia con un plan urdido en su precioso cine.
El film contiene escenas brillantes, con un hilarante matiz “tarantiniano” y un guión excelente. La banda sonora es también preciosa, de la mano de Lalo Schifrin, Ennio Morricone, Dimitri Tiomkin, Charles Bernstein y Elmer Bernstein, entre otros. El principio de la película conjuga una composición de Morricone con Beethoven, auspiciando la llegada de los nazis a una pequeña finca donde se oculta una familia de judíos. También se pueden extraer bellas postales de la película, como la del campesino que corta leña al principio del film; o la de Shosanna Dreyfus observando el cine donde perpetrará su venganza.
Por otro lado, resulta inolvidable la escena donde se reúnen algunos de los “bastardos” con la actriz alemana aliada, en un pequeño bar plagado de nazis, que acabará con una contienda al más puro estilo ‘Kill Bill’. Los ágiles diálogos recuerdan al primer film del director de Tennessee, ‘Reservoir Dogs’ (1992), una película “plagada de diálogos inolvidables e interpretaciones estupendas”, como apunta ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’.
Las interpretaciones en ‘Malditos bastardos’ también son estupendas. Sobre todo Mélanie Laurent, ganadora del premio César a la mejor actriz revelación en 2006; y Cristoph Waltz, que se llevó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes precisamente por esta película. Waltz, como Brad Pitt, realiza una interpretación algo histriónica, pero muy buena.
A pesar de durar 153 minutos (dos horas y media), ‘Malditos bastardos’ se pasa volando. Muy recomendable.
Tráiler de ‘Malditos bastardos’

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Que vuelvan las buenas comedias…

11 Septiembre 2009 · No hay comentarios

Echo de menos reírme en el cine. Pero reírme de verdad. Con ese sentido del humor inteligente que caracteriza las películas de Billy Wilder (‘El apartamento’, ‘Con faldas y a lo loco’) y las de Fellini (‘Amarcord’), o incluso de ese humor grotesco de los primeros films de Pedro Almodóvar. Todas ellas con su particular estilo, pero con un objetivo común: divertirse un poco.
Cuando veo las películas en cartel que llaman comedias, me dan ganas de llorar. ‘Resacón en Las Vegas’ (Todd Phillips, 2009), por ejemplo. Sólo con el título ya tira para atrás. Podría encajarse en ese tipo de comedias basadas en personajes descerebrados que sólo piensan en sexo y en salir de fiesta. ‘American Pie’ (Paul Weitz, 1999) sentó un antes y un después en ese cine: la búsqueda de la risa a partir situaciones repugnantes, bromas de mal gusto y un lenguaje sórdido. ‘Scary movie’ (Keenen Ivory Wayans, 2000) es otro claro ejemplo de ese tipo de cine.
También proliferan las comedias románticas. Recientemente no deja de hablarse de ‘American Playboy’ (David Mackenzie, 2009), protagonizada por Ashton Kutcher y Anne Heche; y ‘Qué les pasa a los hombres’ (Ken Kwapis, 2009), con Ben Affleck, Drew Barrymore, Jennifer Aniston, Jennifer Connelly, Kevin Connolly y Scarlett Johansson. A pesar de contar con un reparto deslumbrante, ésta última es una pseudo imitación de ‘Love actually’ (Richard Curtis, 2003), film que por lo menos contaba con una buena banda sonora.
A pesar de que últimamente las buenas comedias brillan por su ausencia, no hace falta irse muy lejos en el tiempo para disfrutar de algunas excelentes. ‘La boda de Muriel’ (P. J. Hogan, 1994), por ejemplo. “Lo que parecía una sencilla y tontorrona comedia romántica australiana acerca de una chica obesa desesperada por encontrar marido, se convirtió en algo parecido a un clásico de culto”, apunta ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’. Poco más tarde se estrenó la también divertidísima ‘Los idiotas’ (Lars von Trier, 1999), sobre un grupo de jóvenes que se dedica a enfrentarse a la sociedad con sus idioteces.
No se puede hablar de humor sin mencionar alguna película británica. ‘La vida de Brian’ (Terry Jones, 1979) es, a mi juicio, una de las mejores comedias inglesas. Este film “juega a su antojo con los personajes del Nuevo Testamento y de paso hace comentarios satíricos y morales”, explica ‘1001 películas…’. “Aunque la película, como todas las de los Python, es en esencia una serie de ‘sketchs’ surrealistas, violentos y muy graciosos unidos por un tenue hilo narrativo, ésta tiene un argumento sólido”.
Como ‘Amarcord’ (Federico Fellini, 1973), que incluye una preciosa reflexión satírica sobre el papel del fascismo en Italia y sobre la figura de Mussolini. “El estilo de Fellini […] se estiliza y se convierte en una exaltada poesía de la niebla, en movimientos fluidos de la cámara y en un diseño de los decorados ligeramente artificial. Es un triunfo de la forma artística, y sus emociones son directas y conmovedoras”, concluye ‘1001 películas…’.
Hoy se estrena ‘Gordos’ (‘… todos llevamos uno dentro’), la nueva película del director de ‘Azul oscuro, casi negro’ (Daniel Sánchez Arévalo, 2006). El hilo conductor del film es un grupo de terapia donde se reúnen los protagonistas de cinco historias que giran en torno a la obesidad. Esperemos que, por fin, volvamos a reírnos en el cine.
Trailer de ‘Gordos’

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Coixet dibuja el mapa de los sonidos de Tokio

28 Agosto 2009 · No hay comentarios

Los fans de Isabel Coixet llevan esperando nueve meses este día, el del estreno de la película ‘Mapa de los sonidos de Tokio’ (2009). Aunque las críticas son diversas, todos coinciden en que este film gustará a todo aquel que haya pasado un buen rato viendo la filmografía precedente de la cineasta catalana.
Es muy apropiada la afirmación del crítico de cine Àngel Quintana: “En el cine de Isabel Coixet, el maniqueísmo nunca se articula entre buenos y malos, sino entre los que aman y los que sufren”. Y todas sus películas siguen ese referente. Aunque su primer largometraje (‘Demasiado viejo para morir joven’, 1989) recibió críticas muy pobres, a partir de ‘Cosas que nunca te dije’ (1996) la cineasta de Sant Adrià del Besòs empezó a recibir la aprobación de la crítica. Sin embargo, el primer éxito de público fue ‘Mi vida sin mí’ (2003), película que obtuvo el premio al mejor guión adaptado en los Goya. A partir de ese film, el éxito de la cineasta se disparó. Con ‘La vida secreta de las palabras’ (2005), un film que trata la relación humana entre Hanna (Sarah Polley), una joven enfermera con un pasado funesto, y Josef (Tim Robbins), un trabajador accidentado de una plataforma petrolífera, obtuvo cuatro galardones en los Premios Goya, entre ellos el de mejor película y el de mejor directora.
Quizá la más comercial de sus películas sea ‘Elegy’ (2008), ya que se trata de una adaptación de la exitosa novela ‘El animal moribundo’, de Philip Roth (editada por Random House Mondadori), y cuenta con la presencia de Penélope Cruz. Este film relata la historia de amor que une al profesor universitario David Kepesh (Ben Kingsley) y a Consuela Castillo (Penélope Cruz), una joven alumna suya.
La influencia de la literatura es muy evidente en toda la filmografía de la cineasta, no sólo por la adaptación de la novela de Roth, sino también por la presencia latente de la figura del ensayista británico John Berger en ‘La vida secreta de las palabras’ y del escritor japonés Haruki Murakami en ‘Mapa de los sonidos de Tokio’. De hecho, Coixet se confiesa enamorada de las novelas de Murakami (conocido por ‘Tokio blues’, ‘After dark’ o ‘Kafka en la orilla’) y aprovecha cualquier visita del novelista japonés a Barcelona para charlar con él.
‘Mapa de los sonidos de Tokio’ se podría decir que es una película “inevitable”, porque reúne gran parte de las pasiones de Coixet: desde la comida japonesa, pasando por el cine del hongkonés Wong Kar-wai (muy recomendado por ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’), la literatura de Murakami y la música de Antony and the Johnsons (cuya ambigua voz aparece al final del film). El argumento es muy simple. Citando nuevamente a Quintana, “asistimos a un pequeño choque de culturas entre un catalán que vende vinos con denominación de origen y una oscura pescadora especialista en ‘sushis’ y ‘sashimis’”. Se trata de una bella historia de amor, sin la pretensión e hallar una gran tema tras la pasión entre los protagonistas.
Hay quien dice que el cine de Coixet “apela a una emotividad barata”, y, aunque no cabe duda de que sus películas son muy emocionales, son, ante todo, bellas. Como este fragmento de ‘voz en off’ que inicia la película ‘Mi vida sin mí’ (2003):

“Esta eres tú. Los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca imaginaste que harías algo así. Nunca te habías visto como, no… no sé cómo describirlo, como una de esas personas a las que les gusta la luna o que se pasan horas contemplando el mar o una puesta de sol. Seguro que sabes de qué gente estoy hablando. O tal vez no. Da igual. A ti te gusta estar así, desafiando al frío, sintiendo cómo el agua empapa tu camiseta y te moja la piel. Y notar cómo la tierra se vuelve mullida bajo tus pies… y el olor… y el sonido de la lluvia al golpear las hojas. Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído. Esta eres tú”.
Mi vida sin mí (2003, inicio de la película)
Trailer de ‘Mapa de los sonidos de Tokio’

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Hoy toca una de gángsters

14 Agosto 2009 · No hay comentarios

‘Enemigos públicos’. Este es el título que el director de cine norteamericano Michael Mann (Chicago, 1943) ha dado a su nuevo film de gángsters protagonizado por Johnny Depp, que hoy se estrena en las salas de cine españolas. La crítica ha alabado esta película, por su extraordinario uso de las cámaras de alta definición digital (HD) y por el original enfoque que el realizador estadounidense ha dado a un tema clásico: los intentos del FBI de frenar la oleada criminal que asoló el Chicago de los años treinta. En la película, el agente del FBI Melvin Purvis (Christian Bale) tiene en su punto de mira al atracador John Dillinger (Johnny Depp), bautizado por la prensa de la época como el “enemigo público número uno”.
A diferencia de otros films que retrataron al atracador de bancos más famoso de Estados Unidos (sin despojar de fama a Bonnie y Clyde), ‘Enemigos públicos’ resta importancia a la historia de amor para tratar de reforzar la creación de la leyenda. El director de la prestigiosa revista de cine ‘Cahiers du cinéma’, Carlos F. Heredero, lo explica así: “Como le sucede a Robert Ford en la reciente película de Andrew Dominik [‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’, 2007, film protagonizado por Brad Pitt y Casey Affleck], el héroe mítico tiene necesidad de enfrentarse en vida a su propia leyenda. Consciente quizás de que se le acaba el tiempo real, necesita sentirse protagonista del tiempo histórico”. Nada que ver con el ‘Dillinger’ (1973) de John Milius que protagonizó Warren Oates, a pesar de que a Michael Mann le encante este film.
Aunque ‘Enemigos públicos’ es el resultado de la fascinación que siente el cineasta por el personaje de John Dillinger más que por las películas de gángsters, éste no es el primer film de gángsters del director de Chicago. Antes ya había dirigido ‘Heat’ (1995), una película ambientada en Los Ángeles que trata la relación simbiótica entre el policía Vincent (Al Pacino) y el delincuente Neil (Robert De Niro). Como apunta ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’, “Mann combina un estilo épico, exuberante, con una atención obsesiva por los detalles realistas, con el resultado de escenas indelebles como el tiroteo en la calle”.
Para Mann, el drama es el elemento más significativo de una película. Y es precisamente en el personaje de Dillinger donde el cineasta encuentra el drama, el conflicto. De hecho, la influencia de este atracador es fundamental para Mann, ya que creció en el barrio, justo a la vuelta de la esquina, donde se encuentra el teatro Biograph en el que Dillinger cayó muerto. En ‘Enemigos públicos’, Mann pretende acercarse al personaje y llevarse con él a los espectadores; de ahí que la película se base en el estilo ‘cinema verité’, para tratar de adentrarse en la intimidad de Dillinger. En este punto, el uso de las cámaras de alta definición digital (HD) es primordial. Según el crítico de cine Àngel Quintana, “Michael Mann es uno de los mejores estilistas del cine americano actual […]. El reto digital consiste en crear las bases de una nueva figuración a partir del estudio de la temperatura de color propia de la cámara y de su aplicación en las premisas del cine de acción. En ‘Enemigos públicos’, el ‘flou’ típico de las atmósferas retro es transformado por una cámara que no observa el mundo de los años treinta desde la distancia, sino que penetra en su interior”.
‘Enemigos públicos’ es mucho más que una peli de gángsters; se trata de uno de los films más esperados de un fan incondicional de ‘El Padrino’.
Trailer de ‘Enemigos públicos’ (2009)

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El cine se adapta a los nuevos tiempos

31 Julio 2009 · No hay comentarios

Parece ser que el 3D se ha puesto de moda. La evolución tecnológica ha contribuido a que el visionado de este tipo de películas no produzca mareos ni dolores de cabeza y, además, ha conseguido que ir al cine sea algo original. Es una estrategia admirable por parte de las grandes productoras, que han optado por buscar alternativas a la crisis del sector en lugar de centrar todos sus esfuerzos en luchar contra la piratería. Ante la conciencia de la dificultad de detener las descargas ilegales que los propios “piratas” consideran legales dados los exagerados precios de venta al público, productoras como Disney Pixar se han adaptado a una nueva situación y ofrecen a los espectadores algo que no puedan conseguir por sus propios medios.
La pionera este último mes ha sido 20th Century Fox Animation, que ha distribuido su película ‘Ice Age 3: El origen de los dinosaurios’ (2009) tanto en 2D como en 3D. En tan solo dos semanas recaudó 12 millones de euros, superando a la extraordinaria ‘Gran Torino’ (2008), de Clint Eastwood. Y a ello ha contribuido la versión en tres dimensiones, que en un solo fin de semana logró recaudar 1,2 millones de euros.
Según el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Visuales (ICAA), en 2008 se recaudaron 20 millones de euros menos en películas extranjeras que en el año anterior, y eso que la recesión tan solo estaba iniciándose. De ahí que se hayan empezado a explotar otras formas de exhibición. También la productora Pixar se ha apuntado a la iniciativa: ‘Up’ es su primer largometraje que se estrena en 3D estereoscópico. Sin embargo, los creadores del film no se han centrado en explotar las posibilidades del formato, sino en construir un guión sólido potenciado por la profundidad de campo que permite el 3D. Viendo las nueve películas precedentes de la Pixar (‘Buscando a Nemo’, ‘Monstruos S.A.’, ‘Ratatouille’, ‘Wall-E’, etc.), no cabe duda de que ‘Up’ gustará a todos, ya que aunque sea una película de animación, es para todos los públicos, en el sentido estricto, no únicamente dirigida al público juvenil. El libro ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’ recomienda ‘Toy Story’ (1995), el primer gran éxito en taquilla de Pixar: “Esta cinta es un regalo estupendo en forma de cómic, y se convirtió, al instante y merecidamente, en un clásico”. Yo prefiero ‘Wall-E’, por el extraordinario uso que hace del silencio.
Por su parte, Disney ha apostado por unas pequeñas cobayas, agentes secretos en la película ‘G-Force’, film que ya ha desbancado a Harry Potter en las listas de películas más vistas en Estados Unidos. El productor de este film, Jerry Bruckheimer (conocido por la saga de ‘Piratas del Caribe’ o ‘Top Gun’), ha contado con el mejor equipo experto en efectos visuales, dada la complejidad de los personajes. Sin duda, es una idea excelente para tratar de evitar la recesión del cine en los últimos meses. Eso sí, sale un poco más caro.

Ice Age 3: El origen de los dinosaurios. En salas.
Up. En salas.
G-Force. 2 de septiembre.

Tráiler de ‘Ice Age 3: El origen de los dinosaurios’
Tráiler de ‘Up’
Tráiler de ‘G-Force’

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‘Tetro’, la respuesta que buscaba Francis Ford Coppola

17 Julio 2009 · No hay comentarios

Aunque elogiada por algunos críticos, la nueva producción independiente del cineasta Francis Ford Coppola, ‘Tetro’, ha pasado bastante desapercibida para la audiencia. Quizá porque se trata de un film muy complejo, con mensajes latentes difíciles de percibir, y, sobre todo muy personal, una práctica propia de los autores de la ‘Nouvelle Vague’.
‘Tetro’ narra la historia de los hermanos Angelo y Bennie Tetrocini (Vincent Gallo y Alden Ehrenreich), hijos del conocido músico Carlo Tetrocini (Klaus Maria Brandauer), que se reencuentran después de muchos años en Buenos Aires, donde Angelo vive con Miranda (Maribel Verdú). A partir de ahí, Bennie tratará de desvelar los secretos de su familia a pesar de las insistencias de su hermano Angelo de no sacar a la luz el misterio.
Coppola ha convertido esta película en un retrato de su propia obsesión por la familia, de sus miedos y de su sensación de abandono cuando era adolescente: “He rodado esta película por razones personales y no comerciales, en respuesta al ardiente deseo de mi juventud por crear algo apasionado y conmovedor que muestre a los seres humanos en situaciones emocionales insoportables”. Ahora se lo puede permitir, se puede permitir el lujo de rodar las películas que siempre había querido filmar. Por eso aceptó dirigir ‘El padrino’ (1972), para poder financiarse él mismo los films que llevan años en su cabeza. Y, a pesar de que ‘El padrino’ o ‘Apocalypse Now’ (1979) no son las películas que había soñado, son extraordinarias. ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’ dice de ‘El padrino’: “Obra magistral, merece su reputación sin reservas […]. El film revela el dominio de Coppola de los clásicos, el cine de serie B, el cine negro y el drama social”.
También en ‘Tetro’ el director manifiesta su dominio de numerosos registros: utiliza la tragedia griega como base dramática, demuestra su originalidad al rodar en blanco y negro el presente y en color los ‘flashbacks’, introduce escenas con reminiscencias a los ‘Cuentos de Hoffman’, de Offenbach, juega con las sombras y la iluminación al más puro estilo del cine negro. Sin embargo, la intención de plasmar todos estos registros ha contribuido a que ciertas escenas resulten exageradas (como Carmen Maura, que, sin quererlo, parece otorgar comicidad a todas las escenas en las que aparece), exageradamente cómicas o con una excesiva intención de permanecer eternamente en nuestro imaginario.
No obstante, Francis Ford Coppola se nos muestra desnudo, nos presenta dos horas de genialidad a la que contribuyen las excelentes interpretaciones de Maribel Verdú, Vincent Gallo y un desconocido Alden Ehrenreich, que tiene todas las cualidades para no pasar desapercibido en sus futuros papeles.
Trailer oficial de ‘Tetro’

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‘Blowup’, un misterio por resolver

3 Julio 2009 · No hay comentarios

Hacía meses que no veía una película italiana, así que opté por una del siempre original Michelangelo Antonioni: ‘Blowup, deseo de una mañana de verano’ (1966), el más internacional de todos sus films. Basada en un relato de Julio Cortázar, ‘Blowup’ se centra en un fotógrafo de alto standing, Thomas (David Hemmings), que vive dividido entre modelos encantadoras y sumisas y el trabajo de calle. Cansado de fotografiar modelos en su estudio de Londres, decide ir al parque a echar unas cuantas fotos plácidas. Allí, a escondidas, toma unas cuantas fotos de un hombre algo mayor y una joven que flirtean. La joven (Vanessa Redgrave), al descubrir a Thomas, le persigue exigiéndole los negativos, sorprendentemente alterada.
Sin embargo, éste quiere aprovechar las fotos para terminar su último libro. Ella, desesperada, acude a su estudio para pedirle nuevamente el rollo de negativos, entre flirteos y movimientos nerviosos. Incluso se quita la blusa y deambula por el estudio con los brazos cruzados sobre los pechos. Su actitud consigue despertar el interés de Thomas, que le da un rollo falso para descubrir qué hay detrás de tanto misterio. Al revelar las fotos, descubre que entre los matorrales acecha un hombre con pistola, a quien ella observa atemorizada. Consciente de que puede haber ocurrido un asesinato, Thomas regresa al parque y encuentra el cadáver del hombre con el que la joven había estado flirteando.
Y, sin embargo, el asesinato es lo de menos en la película, que realiza más bien “un retrato de alienación de la época”, como explica ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’, en un Londres que Antonioni parece descubrir durante el rodaje. El final, por su ambigüedad, es lo que más me ha gustado de la película: mientras un par de mimos juegan un partido de tenis, que Thomas observa atentamente, una bola imaginaria parece alejarse de la pista, y le piden al fotógrafo que vaya a por ella. Él la recoge y se la devuelve.
Después de ser abucheado por el público en el Festival de Cannes por su novedosa película ‘La aventura’ (1960, la primera de una trilogía que incluía ‘La noche’ y ‘El eclipse’), con ‘Blowup’ se llevó la Palma de Oro. Con los años, el público aprendió que los misterios inconclusos no condicionan la calidad de las películas.
‘Blowup’: Escena sesión fotos

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26 Junio 2009 · No hay comentarios

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