1001 películas que hay que ver antes de morir

Mejor en casa que en Roma

17 junio 2010 · No hay comentarios

Julio Medem siempre me ha parecido un director muy interesante. Los amantes del círculo polar (1998) y Lucía y el sexo (2001) son películas excelentes, dignas a tener en cuenta entre el mejor cine español. No obstante, cuando el director donostiarra estrenó Caótica Ana tras seis años sin rodar ningún largometraje, el buen concepto que tenía de su cine se volatilizó por sus ansias de poetizar cada instante del film. Lo mismo me ha sucedido con Habitación en Roma, una película prometedora, pero que se queda en eso, en promesas.

Prometía un guión excelente, cómo no iba a serlo con el contexto que se nos presentaba: la española Alba (Elena Anaya) y la rusa Natasha (Natasha Yarovenko) se conocen en Roma y, unidas por una fuerte atracción, comparten una noche de hotel. El mismo argumento que el que utilizó el director chileno Matías Bize en su film En la cama (2005), en el que dos jóvenes alquilan una habitación de motel tras conocerse en un café. Sin embargo, Bize jugaba francamente bien con el ritmo de la película, con los momentos de relajación, de conversación, de tensión sexual, de ternura y de confesiones. En la cama era un vaivén de emociones y de sensaciones.

En cambio, Habitación en Roma empieza de forma brillante, con unos planos que recuerdan a la genial estética de Wong Kar-wai, con una iluminación maravillosa, con una gran presentación de los personajes entrando en plano cenital por el suelo empedrado de Roma y saliendo de él para adentrarse en un plano aéreo en la habitación del hotel, pero a los diez minutos se terminó lo que se daba. Las protagonistas inician conversaciones excesivamente poéticas, con simples referencias a la historia del arte que podrían haberse obviado y que conducen al espectador a pensar que se trata de pura presunción del guionista.

Las escenas eróticas, en lugar de ir in crescendo, se plantean desde el principio con tal intensidad que a la mitad del film el espectador está saturado. El propio cartel de la película, en el que las protagonistas aparecen envueltas por elementos de la naturaleza, sugiere matices oníricos, que se nos presentan en un único plano que produce hilaridad más que turbación. Por no hablar de las claras referencias a Ágora, de Amenábar, en los planos satélite utilizados (de Google maps). Y eso que a mí el Amenábar del principio, con Tesis o Abre los ojos (éste último, film recomendado por los críticos de 1001 películas que hay que ver antes de morir), me encantaba. Sin duda, lo mejor de Habitación en Roma es el tema Loving Strangers de Russian Red, canción principal de la banda sonora. Os recomiendo el tráiler musical del film:

Tráiler musical de ‘Habitación en Roma’

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