“El limonero es muy hermoso y su flor muy dulce. Pero el fruto del pobre limonero es imposible de comer”.
‘Los limoneros’ (2007). Un título sencillo, pero claro y contundente. Al fin y al cabo, esos árboles son el hilo conductor de la película, donde se refleja hasta qué punto el gobierno israelí banaliza el sufrimiento que causa a los palestinos. El film transcurre en la línea fronteriza entre Israel y Cisjordania, en el espacio que separa la casa de Salma, una viuda palestina, de la del ministro de Defensa israelí. Y ese espacio es un limonar, un precioso limonar por cierto, que, a juicio del servicio secreto israelí, supone una amenaza para la seguridad del ministro y de su mujer. Así que ordenan arrancar todos los limoneros sin tener en cuenta el valor sentimental que tienen para Salma. Sin embargo, ella decide enfrascarse en una batalla legal para la que cuenta con el apoyo de un joven letrado palestino, Ziad Daud (Ali Suliman), emocionalmente muy implicado en el caso. La fortaleza y obstinación de Salma despiertan el interés de Mira Navon, la esposa del ministro, que vive infelizmente encerrada en su nueva casa, y que acabará por tejer un lazo invisible que unirá a las dos mujeres.
La película, ganadora del premio del público de Berlín, es muy emotiva. Eran Riklis, su director, logra plasmar la psicosis del Ejército israelí, su miedo perenne a ser atacados. El espectador no puede evitar empatizar con Salma, especialmente en la escena en la que algunos soldados recogen limones para una cena que han organizado el ministro y su mujer. Se habían olvidado de comprarlos, así que no dudan en cogerlos del campo de Salma. Entonces ella aparece, dolida ante tal incursión, gritándoles que dejen sus limones. El ministro dice: “Sólo son unos limones”. Mira Navon, la esposa del ministro, la observa admirada por su coraje y obstinación.
Son muchas las películas que han abordado el conflicto israelo-palestino desde distintos puntos de vista, pero quizá ninguna haya retratado tan bien los miedos y las dudas de las personas que se autoinmolan como ‘Paradise Now’ (2005), la alabadísima película de Hany Abu-Assad. ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’ considera que este film “merece alabanzas por la valentía del director, pero es el compromiso con la imparcialidad lo que le granjea nuestra consideración y respeto”.
Si a ello le añadimos unas magníficas interpretaciones de los protagonistas, Kais Nashef (Said) y Ali Suliman (Khaled), también presente en ‘Los limoneros’, así como la brillante actuación Lubna Azabal, que interpreta a una desesperada Suha, ferviente pacifista convencida de que las bombas y la violencia no solucionan nada, el resultado es extraordinario. “Mediante su visión libre de prejuicios de un enfrentamiento polémico, [la película] nos invita a extraer nuestras propias conclusiones del conflicto palestino-israelí, la práctica de la autoinmolación y cuestiones todavía más profundas sobre el sentido de una vida digna de ser vivida… y por la que merece la pena vivir”.
Escena de ‘Los limoneros’ (2007)
Tráiler de ‘Paradise Now’ (2005)


2 responses so far ↓
arruillo // nov 20th 2009 at 10:41
Agradecido por esta entrada. El conflicto palestino-israelí no deja de levantar ampollas allá donde se trate, sea en la literatura, el cine, la televisión; es una ardua tarea la que tenemos todos -cada cual en su medida-, para que algún día este conflicto tenga solución. El cine, es una buena forma de mostrar como son las cosas, así que esperemos que esta película sea capaz de avanzar para que esa franja deje de ser fuente permanente de noticias negativas.
Gracias por tus visitas y comentarios y un beso.
reference // nov 23rd 2009 at 17:00
Gracias Arruillo, la verdad es que será difícil que el conflicto encuentre una pronta solución, pero me alegra ver que hay muchas personas implicadas que tratan de luchar por los derechos de los palestinos a través de la cultura… Como esta, muchas otras películas…
Saludos,
Reference.
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