Desde que en junio viera la película ‘Je veux voir’ (2008), un documental protagonizado por Catherine Deneuve sobre los estragos causados por la invasión israelí del Líbano en 2006, el film ‘Belle de jour’ (1967) se había convertido en una tarea pendiente fundamental. ¿El motivo? La referencia que se hace en el documental, en boca del actor Rabih Mroue, a un precioso diálogo de la película de Luis Buñuel. En ‘Je veux voir’, Mroue recita unas palabras que ha memorizado de la protagonista de ‘Belle de jour’, Séverine Serizy, interpretada por una Catherine Deneuve memorable.
Tras ver el film, puedo asegurar que no resulta para nada extraño que alguien memorice algunos de sus pasajes. Aunque lo que permanece en el imaginario del espectador sean más bien los sutiles detalles que adornan una trama aparentemente banal. El libro ‘1001 películas que hay que ver antes de morir’ realiza una loable crítica del film: “Belle de jour es una película fetichista sublime. Buñuel no se interesa por la desnudez de Catherine Deneuve, sino por las ropas y velos que la cubren, y por su superficie femenina extraordinariamente pulida y lustrosa”.
Los sucesos de la trama explican hasta qué punto es importante la desnudez de Deneuve. La actriz francesa interpreta a Séverine Serizy, una esposa burguesa que es frígida (o incluso virginal) con su marido, Jean Sorel. Séverine asume una doble vida, las tardes de los fines de semana, como prostituta en un burdel de lujo. Así se siente segura, por lo visto, para explotar sus fantasías sexuales masoquistas. Sin embargo, la pulcritud de su sistema se viene abajo cuando un gángster desastrado (Pierre Clémenti) conquista su corazón e irrumpe bruscamente en su respetable vida.
Como apunta ‘1001 películas…’, “resumida así, ‘Belle de jour’ puede parecer una fantasía masculina ridícula y esquemática. En realidad, se trata de uno de los filmes más misteriosos, poéticos, complejos y seductores e la historia del cine”. Es una película de la que difícilmente el espectador se puede desconectar durante su transcurso, con esa especie de magnetismo que recuerda a films como ‘À bout de souffle’ (‘Al final de la escapada’, Jean-Luc Godard, 1959) o ‘La dolce vita’ (Federico Fellini, 1960).
Trailer de ‘Belle de jour’
Belle de jour, una flor de día
9 Octubre 2009 · 1 comentario
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Arruillo // 14 Octubre 2009 a las 9:01
No cabe duda que tienes gustos exquisitos. Buñuel y su cine es algo para tener en cuenta a quien se precie de ser amante de este singular arte.
Aún no he leido a Kundera porque estoy enfrascado con otras lecturas, pero la tengo en la lista. Gracias por tus comentarios.
Un beso
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